Gastos

Cómo repartir los gastos en pareja: a medias, proporcional o fondo común

Cuatro formas de repartir los gastos comunes en pareja, con un ejemplo real de números y cuándo conviene cada una.

8 min de lectura25 oct 2026
Pantalla partida: después de pagar el alquiler según sueldo, a la ballena le quedan 2.164 € y al pingüino 1.236 €

En corto: no hay una forma "correcta" de repartir gastos, hay una que encaja con vuestros sueldos. A medias es simple pero penaliza a quien gana menos. Proporcional a ingresos es más justo si los sueldos son muy distintos. El fondo común simplifica la gestión pero exige mucha confianza. Lo importante es elegir uno, escribirlo en algún sitio (una nota, una hoja de cálculo) y revisarlo cuando cambien los sueldos.

Las cuatro formas más habituales

1. A medias (50/50)

Cada uno paga la mitad de cada gasto común, sin mirar cuánto gana el otro. Es el reparto más fácil de calcular y el que menos conversación necesita.

El problema aparece cuando los sueldos son muy distintos: la misma cantidad de euros pesa mucho más en una nómina pequeña que en una grande. A medias trata igual algo que no es igual.

2. Proporcional a los ingresos

Cada uno aporta al bote común un porcentaje de su sueldo, no una cantidad fija. Así el peso real del gasto compartido es parecido para los dos, aunque los euros que pone cada uno sean distintos.

Requiere más cálculo (y revisarlo si cambia algún sueldo), pero reparte el esfuerzo de forma más pareja que el 50/50.

3. Fondo común total

Los dos ingresos van a una cuenta compartida, de ahí sale todo: alquiler, suministros, compra, y normalmente también una paga personal para cada uno. Es el modelo que menos cálculo exige en el día a día, porque no hay que dividir nada, pero exige transparencia total sobre lo que gana y gasta cada uno.

4. Igualar lo que queda

En vez de fijar un porcentaje, se calcula cuánto tiene que poner cada uno para que, después de pagar los gastos comunes, a los dos les quede la misma cantidad de dinero libre. Quien gana más pone más, no por una fórmula fija sino para que el sueldo más bajo no se quede corto de margen personal. Es el reparto más justo en términos de calidad de vida, pero el que exige más confianza y más cálculo, porque hay que conocer bien todos los gastos compartidos, no solo el alquiler.

Un ejemplo con números reales

Dos sueldos de 2.800 € y 1.600 €, alquiler de 1.000 €:

Modelo Aporta sueldo de 2.800 € Aporta sueldo de 1.600 € % de su sueldo (2.800 €) % de su sueldo (1.600 €) Queda libre
A medias 500 € 500 € 17,9 % 31,3 % 2.300 € / 1.100 €
Proporcional a ingresos 636 € 364 € 22,7 % 22,7 % 2.164 € / 1.236 €

Con el reparto a medias, la persona que gana 1.600 € destina a solo el alquiler casi un tercio de su sueldo, mientras que la que gana 2.800 € destina menos de un quinto. Con el reparto proporcional, los dos ponen el mismo porcentaje de lo que ganan (22,7 %) y a cada uno le queda un colchón más parecido en proporción: 2.164 € a quien gana más, 1.236 € a quien gana menos.

Ninguno de los dos reparto es "el bueno": a medias es más simple de calcular y funciona bien cuando los sueldos son parecidos; proporcional exige un cálculo extra pero se ajusta mejor cuando hay una diferencia grande, como en este ejemplo (2.800 € frente a 1.600 €).

Pros y contras de cada modelo

Modelo A favor En contra Cuándo encaja
A medias Fácil de calcular, sin discusión sobre porcentajes Penaliza al sueldo más bajo si hay diferencia grande Sueldos parecidos
Proporcional Reparte el esfuerzo real de forma pareja Hay que recalcular si cambia un sueldo Diferencia de ingresos notable
Fondo común Cero cálculo en el día a día, visión conjunta total Exige transparencia total, cuesta mantener dinero "propio" Mucha confianza, proyectos muy compartidos
Igualar lo que queda El margen de vida es parecido para los dos El más complejo de calcular y de revisar Diferencias grandes de sueldo y ganas de hacerlo bien

Cómo decidir sin discutir

Unas preguntas prácticas antes de elegir modelo:

  • ¿Los sueldos son parecidos o hay más de un 20-30 % de diferencia? Con diferencias grandes, a medias suele sentar mal a la larga.
  • ¿Vais a mezclar todo el dinero o preferís mantener cuentas personales? Si preferís mantenerlas, el fondo común total no es para vosotros; mirad el reparto proporcional con una cuenta compartida solo para gastos fijos.
  • ¿Van a cambiar los sueldos pronto (ascenso, cambio de trabajo, excedencia)? Si es probable, el reparto proporcional hay que revisarlo cuando pase; conviene fijar de antemano cuándo lo vais a recalcular, por ejemplo cada vez que cambie un sueldo o una vez al año.

Lo que de verdad evita la discusión no es el modelo elegido, sino tenerlo por escrito en algún sitio al que los dos tengáis acceso, para no depender de la memoria de nadie cuando suba el alquiler o cambie una nómina.

Qué entra y qué no entra en "gastos comunes"

Antes de aplicar cualquiera de los cuatro modelos, conviene dejar escrita la lista de qué se considera gasto común y qué no, porque ahí es donde suelen surgir los malentendidos más que en el propio reparto. Alquiler, suministros y seguro del hogar casi siempre entran. La comida de la compra semanal, en la mayoría de parejas también. Lo que varía mucho de una pareja a otra es todo lo demás: salir a cenar, los regalos para la familia de cada uno, las vacaciones, una suscripción que usa solo uno de los dos aunque se pague de la cuenta común.

No hace falta que la lista sea perfecta desde el primer día, pero sí conviene revisarla cuando aparezca un gasto nuevo que no estaba claro si era "de los dos" o "de uno", en vez de dejar que se repita varios meses sin hablarlo.

Información general, no es asesoramiento financiero, fiscal ni legal. Para tu caso concreto, consulta con un profesional.